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Extracto de “Desarrollo: Comunicación, Información y Capacitación”, J. Manuel Calvelo Rios, Instituto de Investigación en Comunicación para el Desarrollo, runa, 2001.

El Desarrollo debe ser endógeno, autogestionado y sustentable

Desarrollo bien entendidoEntendemos el desarrollo como un proceso endógeno, autogestionado y sustentable, que tiende a incrementar la calidad de vida material, intelectual, cultural y afectiva de toda la humanidad y, en particular, de aquellos que hoy en día ni siquiera alcanzan los niveles básicos de la supervivencia biológica debido al hambre, las enfermedades y los déficit de nutrición y salud. La sustentabilidad, como una de las condiciones del desarrollo, debe darse en cuatro niveles: económico, ecológico, energético y social, o equidad.

Los aportes básicos requeridos para generar un proceso de desarrollo pueden, añadiríamos que deben, provenir del exterior al universo de sujetos a desarrollar. Pero deben tener un carácter estrictamente catalítico y no ser permanentes o recurrentes. Si así fueran, el proceso carecería de la necesaria autonomía y sus líneas serían trazadas desde el exterior. Faltaría la participación real, de esfuerzos y aportes, que asegura la continuidad…

Nadie mejor que los propios sujetos de desarrollo para ejercer su gestión en forma autónoma. Es una de las pocas formas reales de saber si es el "beneficiario", y no el "perjudicatario" de la intervención. Tratarlo como minusválido intelectual porque desconoce los modelos abstractos de gestión que se le proponen, en vez de capacitarlo para ello, frenará o detendrá cualquier intento de desarrollo. Echarle en cara sus limitaciones en el manejo de los recursos disponibles, en vez de capacitarlo para ello, hará más desarrollados a los agentes de la intervención y acentuará el nivel de subdesarrollo de los sujetos.

La sustentabilidad económica responde al principio de que las inversiones realizadas para desencadenar un proceso de desarrollo deben operar como insumo catalítico y deben retornar, en la misma o mayor cantidad, para ser invertidas en nuevos procesos. Está claro que los retornos no son meramente financieros, ya que será necesario tomar en cuenta la rentabilidad social, así como la ecológica y energética. Y está claro, también, que los plazos de retorno son históricos (sociales), no urgentes (urbanos), y menos políticos electoralistas.

La sustentabilidad ecológica responde al principio de que debemos manejar, y no explotar, los recursos naturales renovables, manteniendo una base de recursos estable para utilizar los intereses o excedentes generados regularmente por los procesos biológicos y su correcto manejo. Responde, además, a la imperiosa necesidad de: reducir y llegar a eliminar la erosión de los suelos y del capital genético, la polución de todo tipo y en todo ambiente, incluyendo el social; reducir e invertir los procesos acelerados de deforestación; y contribuir al mantenimiento de las diversidades, sociales, naturales y culturales, como uno de los elementos básicos del desarrollo.

La sustentabilidad energética responde a varias consideraciones. Estamos consumiendo a un ritmo acelerado y agotando en plazos muy breves los combustibles fósiles (gas, petróleo, carbón) que el sistema Tierra generó en plazos geológicos. Los estamos consumiendo hasta el agotamiento y de la forma más ineficiente: quemándolos. […] Un factor clave del problema es que todos los países llevan sus contabilidades en términos financieros y tanto los costos como los beneficios son calculados y expresados en base a modelos monetarios. Salvo algunos casos como el de Georgescu Roengen, casi ningún economista ha pensado en, y tratado de, expresar los balances en términos energéticos.

En cuanto a la sustentabilidad social, o equidad, no sólo son válidos los principios y criterios de carácter ético. Tanto o más importantes son los de carácter económico. Según los datos que todos los países aportan a las Naciones Unidas, el año 1998 la distribución del Producto Interno Bruto a nivel mundial era la siguiente: el 20% de la población mundial capturaba el 86% del PBI; el 60% de la población recibía el 13% del PBI y el restante 20% sólo alcanzaba el 1% del PBI. Estos datos, por mucho que desconfiemos del PBI como indicador de desarrollo, nos dicen que estamos excluyendo del mercado de bienes y servicios a un porcentaje sustantivo de la población; casi el 80%. […]

Lo que debemos comenzar haciendo, y es nuestra obligación como impulsores del desarrollo, es diferenciar algunos términos que han sido transformados gradualmente en sinónimos de desarrollo.

Crecimiento, industrialización, tecnificación, mecanización, urbanización, modernización, aceleración, homogeneización, globalización, son términos que se confunden en el lenguaje habitual de los medios masivos, en la retórica política, en el lenguaje común y en el de algunos científicos, con desarrollo; y no lo son. Quizá sean necesarias algunas dosis prudentes de esos factores para lograr desarrollo, pero ninguno de ellos, ni la suma de todos ellos, son desarrollo, y menos desarrollo sustentable. […]

Poco queda por decir de la modernización: todos los que vivimos en la actualidad somos modernos y contemporáneos. Es más, somos todos del siglo pasado y vivimos la misma modernidad. Salvo en algunas áreas, no muchas, de la salud y en los recursos que permiten afrontar emergencias de orden natural, (acontecimientos naturales transformados en desastres por las limitaciones de la predicción científica o las imprevisiones de orden sociopolítico), la supuesta modernidad sólo ha logrado hacer crecer el número de víctimas de los conflictos bélicos y un nada despreciable aumento de la expectativa de vida al nacer.

En cuanto a la homogeneización, elemento integrante de la nebulosa llamada globalización, significa una reducción de la diversidad cultural que sólo tiende a empobrecer a la humanidad en su conjunto y a la pérdida de lenguas, prácticas sociales y productivas que aún no han sido estudiadas en forma sistemática y científica para construir con ellas aportes al desarrollo.

Los objetos materiales pueden crecer; las que pueden desarrollarse son las personas. El desarrollo es humano, no es de objetos sino de sujetos; no consiste en tener más, sino en ser más.

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